
Me voy dando cuenta que he vivido a mucha prisa contando los años, corriendo detrás de lo que me parecía se encontraba oculta la felicidad. Pero hoy dejo de pensar tanto las cosas para comenzar a comprenderlas, a disfrutar de una hermosa sensación de estar «Celebrando la vida«, donde la madurez no tiene nada que ver con la edad, sino con la calidad de vida que elegimos vivir.
Voy descubriendo que vivir de la mano con ese niño interior que llevamos dentro, tiene que ver con la parte más auténtica y sensible de nuestro Ser.. el cual vamos tapando por las distintas vicisitudes de la vida, e intento recuperar desde hace bastante tiempo. Hoy ese niño un tanto maltrecho sobrevive y late, sacudiéndose por los escombros de la vida, pero aún me guía y pretende disfrutar de la vida sin etiquetas, con quienes compartir ese mismo sentir de la vida, a pesar de las circunstancias.
Me voy dando cuenta que ya no tiene sentido apoyar o ayudar a personas que absurdamente, a pesar de su edad cronológica no han madurado o bien no aceptan haberse equivocado en sus vidas. A los que consideran que evolucionar se trata de ser siempre el mismo, ostentando cosas materiales o títulos obtenidos para mostrar un supuesto crecimiento. Pero en lo humano siguen estando verdes y sin darse cuenta, cada vez más prisioneros de sus propios pensamientos. Aunque ellos estén convencidos de ser libres.
El tiempo de vida es difícil de medir si lo pienso desde el almanaque o la hora. Porque esas medidas quedan obsoletas cuando corroboro que depende de la intensidad en cómo lo vivimos y disfrutamos. Y al despertarme por la mañana me doy cuenta que mi tiempo es hoy, a pesar que se observan muy pocas miradas con esencia humana y muchas caretas, pero cuando mi alma detecta una mirada pura y cómplice se enciende el corazón de ese niño interior que no quiere que le cuenten sobre títulos o logros, sólo quiere jugar con la esencia del otro para mostrarnos como realmente somos, y que ese tiempo nunca se termine.
Quiero vivir cerca de gente humana y no lo digo sólo por un lugar en especial, sino de personas que aún no saben que llevan puesta esa vestimenta tan esencial pero invisible. Quienes saben reírse de sus propios errores. Comprender que no somos quienes para juzgar a los demás ni alardear con nuestros logros. Recordando que todos somos seres espirituales que vinimos a vivir una experiencia humana, y la experiencia de vida se trata de una práctica, que consiste en prueba y error.
No intento convencer a nadie con lo que digo, porque no me jacto de tener la verdad absoluta y sé que muchos me van a criticar por el simple hecho de plantear ideas propias, con hipótesis que me enorgullecen cada día más al ver con el paso del tiempo como se van transformando en realidad. Por eso desde hace muchos años voy descubriendo, escribiendo y compartiendo mi profundo sentir, para quienes lo pueden percibir y valorar.
Conjeturo que gran parte de la realidad que transitamos, está plagada de paradigmas que obturan nuestra visión. Con ese velo que distorsiona sin darnos cuenta la mirada. Generando desde allí pensamientos que le va dando forma al criterio de realidad de cada persona, y en un alto porcentaje personas que hacen de su criterio un dogma, una ley de vida que es muy difícil se puedan cuestionar algo de sí mismo, pero para nada imposible para quienes comienzan el camino de la auto-observación así recuperar la capacidad de discernir e ir descubriendo lo más auténtico de su Ser.
Te invito a preguntarte: Si vamos reconociendo que lo esencial es invisible a los ojos y allí hay vida, porque en vez de criticar o cuestionar lo que no podemos observar, intentamos comenzar a vivir más desde nuestras emociones sanas que desde los pensamientos que se contaminan tan fácilmente?
Por eso ya aprendí que puedo quedar desnudo del saber o conocer, pero descubro y me sostengo en lo más profundo de mi auténtico Ser, ese apoyo e impulso vital para Intentar Ser quien realmente pone en práctica este bello descubrimiento que comparto dignamente contigo.
Intento rodearme de personas que ríen y lloran de manera genuina, a quienes los golpes de la vida les enseñaron a crecer con suaves toques en el alma, que el corazón vibra y resuena con el otro para que se produzca ese eco fundamental humano.
Voy buscando donde sentirme cómodo en un diálogo profundo, y no lo digo en el sentido amplio, en particular lo digo por las personas o situaciones que con su experiencia y sabiduría también nos suelen incomodar al hacernos ver cosas que hasta ese momento no veíamos.. así silenciar nuestro ego y soberbia, para comenzar a escuchar cómo retumban al caer nuevas fichas desde lo más hondo sacudiendo nuestro ser, que nos invitan a movernos para empezar a encontrarle el verdadero sentido a la vida.
Voy Piloteando la nave de mi vida que me permite mirar desde otro lugar el mundo. Observando ha pasado mucha agua por el río, y ese río de la vida lleva un cauce profundo. Hoy volteo hacia el pasado para observar el recorrido y posiblemente a la mayoría nos habrá pasado por momentos que estuvimos estancados, con personas-piedras o lugares, y donde muchas veces permanecimos demás, hasta que la vida nos dio señales de haber hecho la experiencia y recordó que debíamos partir para retomar ese cauce abandonado, porque el destino nos indica que ese río profundo a nada se aferra y nadie puede aferrarse a él, porque es su recorrido de vida, el intentar llegar a ese mar de emociones nunca antes descubierto.
Hoy cumplo un nuevo año cronológico de vida, pero paradójicamente miro las fotos de hace 10, 15 o 20 años atrás y me veo más avejentado, con menos salud y vitalidad, cargado de preocupaciones o responsabilidades en donde la mayor parte del tiempo prácticamente era estudiar, trabajar, tomando pastillas por múltiples dolencias y sobre todo estar al pendiente de otras personas; por razones afectivas o laborales que ocupaban mi vida cotidiana.
Y tal vez cuando había un espacio sólo apelaba a fumar para ahogarme en esos terribles vacíos, así tal vez silenciar la voz del destino que me reclamaba. Hasta que un día internado en una sala de emergencias si logré escucharla, y en ese susurro cual voz de fumador me insinuaba que me estaba olvidando de algo muy importante; que sería ocuparme de mi persona.
Porque con el tiempo nos iremos dando cuenta que nada sale más caro que perder la relación con uno mismo.
Hoy puedo celebrar que ya no fumo desde hace más de 15 años, que puedo caminar sin dolencias en mi cuerpo, hasta llegar a correr 33 km, a pesar de que los médicos desde hace más de 10 años me dijeron que ya no podía hacerlo por la afección en mis rodillas. Puedo festejar que soñaba con escribir un libro, hoy ya lo he publicado y falta muy poquito para que nazca la segunda obra literaria. Y ésta pieza, también formará parte del nuevo libro de mi vida.
También celebro estar donde nunca soñé, porque la vida me lleva por caminos asombrosamente impensados, compartiendo y redescubriendo personas que no veía desde hace mas de 25 o 30 años. Y sí, la vida algún día nos separó, hoy nos vuelve a reencontrar para darnos cuenta que ya no somos los mismos, pero aprendemos a mirarnos desde la experiencia vivida, reconociendo lo más sano y digno de nuestra historia para seguir cultivándonos.
Aunque mi cabeza reniegue de muchas cosas y me prepare o planifique para diversas situaciones, la vida en ocasiones me demuestra que no es lineal, y tiene preparadas sorpresas que mayormente suelen ser pruebas incómodas, de las cuales aprender para crecer.
Y una herramienta innata que fui aprendiendo a desempolvar para utilizar, es hacerme preguntas, cuestionarme.
Por ejemplo: ¿ Que puedo hacer yo con lo que me pasa, así intentar hacer la primera jugada?. Sin esperar, como suele suceder, que algo milagroso suceda o que alguien mueva la pieza para activarnos. Digo esto, porque percibo que las palabras como la voluntad y la pasión suenan muy bonitas, pero con el tiempo han perdido sustento, ya que no se la puede descargar en el celular para hacernos la vida más fácil. Pero, si ese proceso lo incorporamos desde una transmisión educativa familiar, que comience desde muy pequeños en el hogar, conjeturo que puede llegar a ser un combo genial para Aprender a Intentar descubrir una nueva realidad.
Al respecto, me ha pasado en estos últimos tiempos de estar compartiendo la vida con personas que estamos acostumbrados a vernos seguido, pero asombrosamente a partir de un día, sucede que la empiezo a reconocer, y me pregunto: ¿ Cómo puede ser que tan bella persona humana estaba escondida dentro de ese cuerpo y con esa máscara? .
Y tal vez sucedió que hasta ese momento no pude ni supe ver a esa persona como realmente es, y a la vez esa persona pudo observar en mí algo para que dejara caer su disfraz habitual. Simplemente aconteció cuando la vida y el destino me encontró preparado para despertarme y ver, a quienes sin saberlo también esperaban una mirada profunda para mostrarnos tal cual somos. Esto es aprendizaje de vida, un proceso para practicar el despertarnos.
En la experiencia del Amor, por un lado puedo decir que mientras más lo he buscado o forzado, todo ello de a poco se fue volviendo en contra sin darme cuenta, porque eso mismo observo que nos va sometiendo de una u otra forma a relaciones que en un principio parecían sanas, para comenzar a acostumbrarnos a lo insalubre.
Un indicio sería que uno deja de ser uno mismo por complacer al otro en exceso. Conjeturo que con el tiempo, y luego de la etapa del enamoramiento -donde todo parece perfecto e idealizamos al otro, proyectando nuestras ilusorias expectativas-. Y luego, cuando eso comienza a disiparse, aparecen las verdaderas diferencias y con ello los primeros focos de conflictos, para empezar a vernos como realmente somos: seres individuales imperfectos, esencialmente diferentes.
Y desde mi punto de vista sería que en el AMOR (con mayúsculas), por falta de una auténtica identidad desde donde sostenernos para armonizar, y por esos vacíos de identidad, terminamos sometiendo o sometidos, vivenciando la versión más tóxica en un camino que conduce hacia un anti amor.
Pero llegará ese bendito día, que cansados de juntar los pedacitos dispersos en dolor, comencemos a replantearnos que Amar no se trata de sufrir, y el porqué a pesar de las señales, aún así lo seguimos eligiendo, pudiendo optar por algo más sano?. Entonces habrá llegado la hora de decidir si es lo que realmente quiero para mi vida.
Esto me lleva a profundizar, ya que ese AMOR con mayúsculas- no se busca, él nos encuentra, porque conjeturo estaría antes que los enamorados. Y al producirse un click profundo y mutuo con la otra persona, se enciende esa chispa de la pasión. Que no sería la media naranja o quién vino a completarnos como nos venden los sistemas: en las redes-influencers-revistas etc. Sería algo muchas más grande que los dos, que nos puso en ese camino del Amor para ir transitando y develarlo juntos, partiendo desde nuestras profundas diferencias, pero sintiendo los latidos del otro vibrando en reciprocidad.
Así sostenidos por ese gran AMOR, el cual no manipula, sino que sentimos la libertad al potenciarnos mutuamente, así volar cada uno a su manera, pero mientras volamos a la par, ir descubriendo maravillosamente que podemos entre los dos volar cada días más alto, sintiendo el aire más puro de la reciprocidad acariciar nuestras almas, que nos devuelven las ganas de sentirnos cada día más vivos.
Hoy el destino me sigue susurrando al oído que debo hacer algo con lo que siento y pienso, que mi experiencia de vida puede ayudar a otras personas a despertarse y darse cuenta de lo mecanizado que vivimos. Y considero que ha llegado el tiempo de compartir esta maravillosa forma de pensar y vivir para que también puedas hacer tu propia experiencia transformadora.
Y quizás alguna vez también te preguntaste; ¿ porqué soy así? y si puedo hacer algo con esto que me pasa. Aprender a escuchar eso de adentro que nos llama es todo un Arte, pero vale la pena sí se trata de recuperar la capacidad que tenemos para discernir, eligiendo sanamente quien uno quiere Ser, lo cual implica estar atentos a quien uno no quiere ser más.
Así comenzar a conectar con nuestra esencia y descubrir en reciprocidad una auténtica identidad que nos permita ampliar la consciencia, y que esa evolución vaya dejando huellas profundas de enseñanza en nuestros seres queridos.
En estos encuentros que propongo, se coordinan y realizan a través de sesiones privadas, a modo de mentorías online, están pensados para que puedas llevar adelante este digno proceso profundo de maduración en lo humano: aprendiendo a Auto-Observarte, acompañado de alguien que lo viene vivenciando y transmitiendo desde hace más de 15 años. Así ir descubriendo el apasionante arte de descubrirnos para potenciarnos mutuamente en una sana y emotiva reciprocidad humana.
Para quienes deseen acceder a un encuentro de mentoría personalizada así conocernos y descubrir el enorme potencial que tenemos para intentar vivir una vida más acorde a nuestro destino:
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GRACIAS POR ACOMPAÑARME COMPARTIR ESTE CUMPLEAÑOS TAN ESPECIAL.
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